Hace unos años yo estaba enferma y los médicos no estaban seguros si me recuperaría. En ese momento escribí esto. Lo he encontrado hoy, en un sobre al fondo de mi armario.
La inminente muerte me persigue, nada la puede parar, todo está escrito. Pero, aún así quiero seguir viviendo, quiero sentir de nuevo el amor, tristeza, rechazo, soledad, angustia, felicidad, desolación… todo lo que conforma la vida.
Nunca he echado tanto de menos algo como en este momento, cuando la vida se puede esfumar tan fácilmente como la llama de una vela.
Es triste darse cuenta de lo que verdaderamente importa al borde del abismo. No haber aprovechado bien mi tiempo cuando aún podía.
Y aún así, no tengo miedo de saber lo que me espera. Aunque no haya aprovechado mi vida al máximo y todavía me queden muchas cosas por hacer, sé que he dejado atrás algo más que unas cuantas fotografías y un cuarto vacío. Mi recuerdo, mis amigos, miles de sonrisas y lágrimas, un amor que todavía no había conocido.
Tanto el sufrimiento y felicidad que sentí, no me arrepiento de nada.